domingo, 17 de mayo de 2015

¿Cuál es el futuro de la globalización en plena crisis económica mundial?

La globalización es un proceso que se ha gestado desde hace muchos años, tal vez sea riesgoso y aventurado mencionarlo pero, de acuerdo con la historia, éste es un proceso que se gestó desde el inicio de la humanidad. Los diferentes estudios han sugerido que siempre se tienen más probabilidades de sobrevivir ante las inclemencias del mundo y la naturaleza si uno vive en grupo, dado que unos se protegen a otros, sin embargo la misma historia del ser humano ha dejado en claro que la supervivencia es del más fuerte.
El capitalismo actual no es más que la epítome de todo el proceso histórico, la cual puede repetirse si es que no estudiamos bien los pasos de nuestros antecesores, pero dista mucho de ser el fin de este, es viable que ésta cambie de dirección o bien, que sufra una metamorfosis, pero no el fin del capitalismo y la globalización.
Desde inicios de la década de los 80’s y durante mediados de los años 90’s el mundo vivió una serie de crisis que se inició en Estados Unidos debido a sus sistema financiero, ésta crisis se esparció a México y, de éste, al mundo entero, a la crisis del mundo en aquella época se denominó “efecto dominó” (se crearon crisis con los nombres más representativos de cada una de las naciones como el efecto tequila, el efecto samba, el efecto vodka, el efecto sake o el efecto dragón). Éste fue el claro ejemplo de lo que la unión regional y el multilateralismo pueden crear y se reafirma con la crisis actual en el sistema financiero internacional, dado que las soluciones que se han tratado de implementar no han sido suficientes como para erradicar las crisis en el sistema financiero.
Hay una gran cantidad de factores que han cambiado la conformación del mundo, entre ellos y como menciona Francois Chesnais (Chesnais, 2008), la configuración geoeconómica y geopolítica que se gestó a finales de la Segunda Guerra Mundial se culminó en la década de los 90’s, en dónde los centros de producción se trasladaron a Asia, dejando a América Latina y a África como los grandes semilleros y vendedores de materia prima del mundo; como consecuencia se iniciaron los procesos de regionalismo y se inició una nueva reconfiguración del mapa político; ahora bien, a nivel económico la gran acumulación de capitales trajo consigo una “acumulación de un monto extremadamente elevado de capital ficticio” (Chesnais, 2008, 78).
Esta acumulación de capital tiene que ver con la creación de los centros de poder político, los cuales, para sustentar su posición privilegiada, debieron de incrementar su capital, pese a que éste fuese ficticio. Se fortalecieron a las instituciones financieras, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, es decir, para los países desarrollados es más fácil dar préstamos a países desarrollados con la finalidad de tener un ingreso fijo de capital mayor al que originalmente se desembolsó (intereses). A nivel empresarial y personal, todos buscan formar parte de esas ganancias, lo que incrementa la acumulación de capital con el que realmente no se cuenta.
Bajo proceso de acumulación ficticia de capital la competencia del valor de las monedas, de las acciones, de las deudas de gobierno, etc.; forman parte del acontecer financiero diario ocasionando que las finanzas y los valores alcancen mínimos y máximos históricos, creando a su vez crisis en los países. El hecho de que el Sistema Financiero Internacional no haya colapsado se debe en gran medida a la intervención de nuevos actores internacionales, con diferencias en su estructura económica y política, como lo es el caso de la intervención de China en la economía internacional.
China es un gran centro productivo, el cual depende en gran medida de sus exportaciones a diferentes partes del mundo. China funge como centro productivo y financiero y sus participaciones en el sistema internacional son las que lo renuevan, sin embargo la participación de China ha demostrado que no será suficiente para mantener estable el sistema económico y financiero del mundo actual.
En la actualidad la conformación del mundo y el establecimiento de los centros de poder se encuentran en aquellos centros productivos que, casualmente forman parte de los centros financieros internacionales y que han servido como salvadores para que estos no caigan; el mundo ha dejado de lado la hegemonía y ha dado paso a la creación del multilateralismo en dónde son diferentes países y con diferentes especialidades los que tienen la capacidad para cambiar el rumbo de la historia.
Todos los países han formado parte de la crisis actual, los países desarrollados con aquella fascinación por la acumulación de capitales y con la subcontratación de entes productivos y, los países en desarrollo por buscar constantemente el apoyo internacional con la finalidad de captar más recursos, es decir, es un ciclo económico que se ha traslapado al proceso de la globalización y ha dado como resultado una crisis de escala mundial debido al fuerte vínculo comercial y financiero entre las naciones desarrolladas y las naciones en desarrollo. El comercio internacional se ha encargado de trasladar bienes y capitales, por lo tanto se trasladan las crisis de un país a otro generando un ciclo comercial con afectaciones económicas para todos los involucrados.
Las naciones desarrolladas se han encargado de crear una burbuja en su entorno que poco a poco se ha ido reventando ocasionando males económicos en ellas mismas y en los países de los que obtienen sus materias primas y la mano de obra con la cual manufacturan sus productos.
Ahora bien se puede asemejar más al Capitalismo como un ente mítico en el que se mezclan al “gato de siete vidas y de rostro cambiante” (Tamemes, 2008, 8) con la metamorfosis de una mariposa, es decir, éste eventualmente cambiará de acuerdo a las necesidades que los seres humanos tengan, sin embargo no desaparecerá. Como muestra de ello se tiene a la aparición del “capitalismo verde”, en ésta etapa el capitalismo ha demostrado que puede sobrevivir en completa armonía con la naturaleza y el medio ambiente, de hecho, la protección a los ecosistemas es ahora una obligación que todas las naciones deben de cumplir. Tras décadas de masacre al medio ambiente, de acabar con ríos y lagos, contaminar los mares, océanos y el aire que respiramos, en la búsqueda de petróleo y demás productos energéticos, los grandes dirigentes se dieron cuenta del daño que hacían ellos mismos a la mina de oro que es el mundo, por ello se cambió la dirección de la industrialización y el capitalismo, mostrando un lado más amigable con todos los recursos naturales y con los seres vivos.
El “capitalismo verde” no es más que una de las caras del mismo el cual se está adaptando nuevamente a la realidad mundial; es por ello que el proceso de globalización podría sobrevivir con las actuales crisis financieras, ello dependerá en gran medida de los nuevos actores que han surgido y que, seguramente surgirán, así como la postura que estos tengan. Ahora bien, si se podrá en algún momento tener una globalización más humanizada dependerá de los nuevos dirigentes y la nueva educación que se le dé a las personas, a nivel personal creo que si es posible, como comenta Ramón Tamemes, en el caso de África se tendría que imponer una medida de control natal, sin embargo, si es probable que se inicie con un “reparto del continente” (Tamemes, 2008, 23) Un reparto diferente al de la época colonial y en el que tal vez se destaque la educación, la ayuda humanitaria y el apoyo económico con la finalidad de ayudarlos a superar la crisis que han vivido ya durante muchos años; éste acto bien podría ser considerado un aspecto humano de la globalización. Es muy viable que el apoyo hacía las naciones en desarrollo continúe en la manera en la que se está manejando, pero éste también puede mejorar.
Contraviniendo las palabras y la postura de Ramón Tamemes (Tamemes, 2008), no considero que una Tercera Guerra Mundial tenga cabida, el recuerdo de los horrores y desastres de la Segunda Guerra Mundial aún se encuentran latentes, lo que sí creo es que, en la actualidad se vive una renovada Guerra Fría, la diferencia es que son múltiples polos de poder y se cuenta con armamento que puede mermar poblaciones enteras sin necesidad de destruir al mundo, las armas bacteriológicas, la nueva ciencia de la nanotecnología y el espionaje por medio de drones. No considero que una Tercera Guerra Mundial sea ejecutable en los próximos años, habrá intervenciones y guerras locales, sin embargo las tensiones y el avance en la ciencia y la tecnología si ejercen una fuerte presión sobre las ya existentes tensiones entre los grandes colosos económicos, financieros, militares y políticos (Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea, los países del medio oriente, etc.)
La concepción general de la “aldea global” está relacionada con el entendimiento mutuo, la cooperación, el apoyo y la empatía, es decir, en un entorno globalizado, todos los entes deben de sentirse parte del proceso, de lo contrario se puede derrumbar la realidad como se conoce hoy en día.

En general, la globalización y el capitalismo no están llegando a su fin, de hecho este está lejos de ocurrir, lo que es un hecho es que deben de hacerse cambios de forma y de fondo para que la idea y la visión de la Aldea Global funcione, cambios que pueden ser a nivel económico (eliminar créditos a largo plazo y los altos intereses) políticos (facilitar el acceso a la educación y mejorar la calidad de la misma) y sociales.

1 comentario:

  1. Me gusto mucho tu blog, cada tema es muy puntual y preciso. En tanto al futuro de la globalización concuerdo contigo El pesar en la caída del sistema capitalista no es algo nuevo, en actualidad países sobreviven con otros sistemas diferentes al capitalismo, pero son presionados (como el caso de Venezuela) por los países capitalistas mediante el comercio buscando proyectar su economía, buscando su expansión y su dominación del mercado.

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