La globalización es un proceso que se ha
gestado desde hace muchos años, tal vez sea riesgoso y aventurado mencionarlo
pero, de acuerdo con la historia, éste es un proceso que se gestó desde el
inicio de la humanidad. Los diferentes estudios han sugerido que siempre se
tienen más probabilidades de sobrevivir ante las inclemencias del mundo y la
naturaleza si uno vive en grupo, dado que unos se protegen a otros, sin embargo
la misma historia del ser humano ha dejado en claro que la supervivencia es del
más fuerte.
El capitalismo actual no es más que la epítome
de todo el proceso histórico, la cual puede repetirse si es que no estudiamos
bien los pasos de nuestros antecesores, pero dista mucho de ser el fin de este,
es viable que ésta cambie de dirección o bien, que sufra una metamorfosis, pero
no el fin del capitalismo y la globalización.
Desde inicios de la década de los 80’s y durante
mediados de los años 90’s el mundo vivió una serie de crisis que se inició en
Estados Unidos debido a sus sistema financiero, ésta crisis se esparció a
México y, de éste, al mundo entero, a la crisis del mundo en aquella época se
denominó “efecto dominó” (se crearon crisis con los nombres más representativos
de cada una de las naciones como el efecto tequila, el efecto samba, el efecto
vodka, el efecto sake o el efecto dragón). Éste fue el claro ejemplo de lo que
la unión regional y el multilateralismo pueden crear y se reafirma con la
crisis actual en el sistema financiero internacional, dado que las soluciones
que se han tratado de implementar no han sido suficientes como para erradicar
las crisis en el sistema financiero.
Hay una gran cantidad de factores que han
cambiado la conformación del mundo, entre ellos y como menciona Francois
Chesnais (Chesnais, 2008), la configuración geoeconómica y geopolítica que se
gestó a finales de la Segunda Guerra Mundial se culminó en la década de los 90’s,
en dónde los centros de producción se trasladaron a Asia, dejando a América
Latina y a África como los grandes semilleros y vendedores de materia prima del
mundo; como consecuencia se iniciaron los procesos de regionalismo y se inició una
nueva reconfiguración del mapa político; ahora bien, a nivel económico la gran
acumulación de capitales trajo consigo una “acumulación de un monto
extremadamente elevado de capital ficticio” (Chesnais, 2008, 78).
Esta acumulación de capital tiene que ver con
la creación de los centros de poder político, los cuales, para sustentar su
posición privilegiada, debieron de incrementar su capital, pese a que éste fuese
ficticio. Se fortalecieron a las instituciones financieras, tanto a nivel
nacional como a nivel internacional, es decir, para los países desarrollados es
más fácil dar préstamos a países desarrollados con la finalidad de tener un
ingreso fijo de capital mayor al que originalmente se desembolsó (intereses). A
nivel empresarial y personal, todos buscan formar parte de esas ganancias, lo
que incrementa la acumulación de capital con el que realmente no se cuenta.
Bajo proceso de acumulación ficticia de
capital la competencia del valor de las monedas, de las acciones, de las deudas
de gobierno, etc.; forman parte del acontecer financiero diario ocasionando que
las finanzas y los valores alcancen mínimos y máximos históricos, creando a su
vez crisis en los países. El hecho de que el Sistema Financiero Internacional
no haya colapsado se debe en gran medida a la intervención de nuevos actores
internacionales, con diferencias en su estructura económica y política, como lo
es el caso de la intervención de China en la economía internacional.
China es un gran centro productivo, el cual
depende en gran medida de sus exportaciones a diferentes partes del mundo.
China funge como centro productivo y financiero y sus participaciones en el
sistema internacional son las que lo renuevan, sin embargo la participación de
China ha demostrado que no será suficiente para mantener estable el sistema
económico y financiero del mundo actual.
En la actualidad la conformación del mundo y
el establecimiento de los centros de poder se encuentran en aquellos centros
productivos que, casualmente forman parte de los centros financieros
internacionales y que han servido como salvadores para que estos no caigan; el
mundo ha dejado de lado la hegemonía y ha dado paso a la creación del
multilateralismo en dónde son diferentes países y con diferentes especialidades
los que tienen la capacidad para cambiar el rumbo de la historia.
Todos los países han formado parte de la
crisis actual, los países desarrollados con aquella fascinación por la
acumulación de capitales y con la subcontratación de entes productivos y, los
países en desarrollo por buscar constantemente el apoyo internacional con la
finalidad de captar más recursos, es decir, es un ciclo económico que se ha
traslapado al proceso de la globalización y ha dado como resultado una crisis
de escala mundial debido al fuerte vínculo comercial y financiero entre las
naciones desarrolladas y las naciones en desarrollo. El comercio internacional
se ha encargado de trasladar bienes y capitales, por lo tanto se trasladan las
crisis de un país a otro generando un ciclo comercial con afectaciones
económicas para todos los involucrados.
Las naciones desarrolladas se han encargado
de crear una burbuja en su entorno que poco a poco se ha ido reventando
ocasionando males económicos en ellas mismas y en los países de los que
obtienen sus materias primas y la mano de obra con la cual manufacturan sus
productos.
Ahora bien se puede asemejar más al
Capitalismo como un ente mítico en el que se mezclan al “gato de siete vidas y
de rostro cambiante” (Tamemes, 2008, 8) con la metamorfosis de una mariposa, es
decir, éste eventualmente cambiará de acuerdo a las necesidades que los seres
humanos tengan, sin embargo no desaparecerá. Como muestra de ello se tiene a la
aparición del “capitalismo verde”, en ésta etapa el capitalismo ha demostrado
que puede sobrevivir en completa armonía con la naturaleza y el medio ambiente,
de hecho, la protección a los ecosistemas es ahora una obligación que todas las
naciones deben de cumplir. Tras décadas de masacre al medio ambiente, de acabar
con ríos y lagos, contaminar los mares, océanos y el aire que respiramos, en la
búsqueda de petróleo y demás productos energéticos, los grandes dirigentes se
dieron cuenta del daño que hacían ellos mismos a la mina de oro que es el
mundo, por ello se cambió la dirección de la industrialización y el
capitalismo, mostrando un lado más amigable con todos los recursos naturales y
con los seres vivos.
El “capitalismo verde” no es más que una de
las caras del mismo el cual se está adaptando nuevamente a la realidad mundial;
es por ello que el proceso de globalización podría sobrevivir con las actuales
crisis financieras, ello dependerá en gran medida de los nuevos actores que han
surgido y que, seguramente surgirán, así como la postura que estos tengan.
Ahora bien, si se podrá en algún momento tener una globalización más humanizada
dependerá de los nuevos dirigentes y la nueva educación que se le dé a las personas,
a nivel personal creo que si es posible, como comenta Ramón Tamemes, en el caso
de África se tendría que imponer una medida de control natal, sin embargo, si
es probable que se inicie con un “reparto del continente” (Tamemes, 2008, 23) Un
reparto diferente al de la época colonial y en el que tal vez se destaque la
educación, la ayuda humanitaria y el apoyo económico con la finalidad de
ayudarlos a superar la crisis que han vivido ya durante muchos años; éste acto
bien podría ser considerado un aspecto humano de la globalización. Es muy
viable que el apoyo hacía las naciones en desarrollo continúe en la manera en
la que se está manejando, pero éste también puede mejorar.
Contraviniendo las palabras y la postura de
Ramón Tamemes (Tamemes, 2008), no considero que una Tercera Guerra Mundial
tenga cabida, el recuerdo de los horrores y desastres de la Segunda Guerra
Mundial aún se encuentran latentes, lo que sí creo es que, en la actualidad se vive
una renovada Guerra Fría, la diferencia es que son múltiples polos de poder y
se cuenta con armamento que puede mermar poblaciones enteras sin necesidad de
destruir al mundo, las armas bacteriológicas, la nueva ciencia de la
nanotecnología y el espionaje por medio de drones. No considero que una Tercera
Guerra Mundial sea ejecutable en los próximos años, habrá intervenciones y
guerras locales, sin embargo las tensiones y el avance en la ciencia y la
tecnología si ejercen una fuerte presión sobre las ya existentes tensiones
entre los grandes colosos económicos, financieros, militares y políticos
(Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea, los países del medio oriente,
etc.)
La concepción general de la “aldea global”
está relacionada con el entendimiento mutuo, la cooperación, el apoyo y la
empatía, es decir, en un entorno globalizado, todos los entes deben de sentirse
parte del proceso, de lo contrario se puede derrumbar la realidad como se
conoce hoy en día.
En general, la globalización y el capitalismo
no están llegando a su fin, de hecho este está lejos de ocurrir, lo que es un
hecho es que deben de hacerse cambios de forma y de fondo para que la idea y la
visión de la Aldea Global funcione, cambios que pueden ser a nivel económico
(eliminar créditos a largo plazo y los altos intereses) políticos (facilitar el
acceso a la educación y mejorar la calidad de la misma) y sociales.
Me gusto mucho tu blog, cada tema es muy puntual y preciso. En tanto al futuro de la globalización concuerdo contigo El pesar en la caída del sistema capitalista no es algo nuevo, en actualidad países sobreviven con otros sistemas diferentes al capitalismo, pero son presionados (como el caso de Venezuela) por los países capitalistas mediante el comercio buscando proyectar su economía, buscando su expansión y su dominación del mercado.
ResponderEliminar